Análisis Global del Diseño de Sigmund Freud

Como Generador Manifestante Emocional con una doble definición partida, vemos que hay una tremenda cantidad de tensión que se acumula en las cuatro puertas que hacen de puente (10, 20, 14 y 29) en el diseño de Freud.

Esta es la configuración clásica de una psique que arrastra la mente racional a identificarse y definirlo todo a través de algún problema asociado a cualquiera de las cuatro puertas de puente.

En su caso, la combinación de esas claves tendría un efecto sobre su conciencia que se podría describir como: “Hay un problema con el efecto potenciador/debilitador que la fuerza del compromiso tiene sobre el comportamiento humano en las relaciones amorosas”.

De una parte de su definición partida tenemos la auto-expresión poderosa y apasionada de un ser creativo que potencia – o no – la apertura en otros con su estilo social. Aquí tenemos la mecánica que hace de válvula de expresión para el espíritu romántico de la pasión. No existe una capacidad de sublimación mayor en los seres humanos que la que encontramos en este poético canal en sus intentos por definir la ‘verdadera naturaleza’ del Amor.

Esta parte de su definición se combina con la profunda necesidad de auto-expresión que encontramos en todos los individuos cuando es su propia inspiración la que los guía. Freud es un arquetipo de ello, con su Tierra de personalidad dando forma a la expresión de ‘quién creía ser’. Su Sol de personalidad está en la puerta 2 – el Receptivo – mirando fijamente hacia el abismo del puente en la puerta 14. Ay, cuánto le gustaría saber… “¿qué pasa con el amor, o, al menos, qué hay de equivocado en el modo en que los humanos tienden a pensarlo?”

En el otro lado de su definición partida tenemos el ‘inconsciente’, coloreado en rojo, donde su poder sacral resuena profundamente con la naturaleza tribal de la especie humana. En las mecánicas de la sexualidad humana, el canal 27/50 se define con la clave de la ‘sexualidad del rebaño’.

¿Cómo? ¿He dicho ‘sexualidad del rebaño’? Sí, por eso todos conocemos a Freud. El sufrió durante toda su vida una ‘confrontación interna’ consigo mismo para poder alinear en su propia conciencia esas dos fuerzas tan distintas y opuestas entre si.

Como todos los que forman parte de ese 35% de seres humanos que son portadores de una doble definición partida en sus diseños, él nunca pudo ‘puentear’ esas fuerzas por sí mismo, y solamente podía hacerlo a través de la presencia condicionante de otros seres humanos en su aura, de ahí su carrera creativa y vocacional.

Pero más allá de eso, llama poderosamente la atención que sea su configuración nodal (cómo y a quién ve en su entorno) y no su eje Sol / Tierra (quién cree ser en si mismo) la que determina la consciencia que tuvo de esas cuestiones.

Su Nodo Sur de Diseño en la puerta 50.1 hizo que resonara espontáneamente con la naturaleza fundamental de los miedos ancestrales que hay detrás de todos los tabúes sexuales. La puerta 50 es la que establece las leyes que regulan la sexualidad para asegurar la supervivencia y funcionalidad del ‘rebaño humano’.

Su Nodo Norte de Diseño en la puerta 3 – la Dificultad Inicial – le reveló claramente la profundidad de los traumas que esos tabúes sexuales representan para el desarrollo y la maduración de la psique individual; un modo seguro de acabar deprimido en la vida debido a la obvia imposibilidad de que una idea o concepto emocionalmente infantil del amor pueda llegar a convivir con una aceptación plena de las limitaciones que impone el principio de la forma (puerta 60).

En el lado de su personalidad, su perspectiva evolucionó desde su propia necesidad de transformar en su propia vida el miedo atávico al fracaso en las relaciones (puerta 32 – la Duración) hacia el desarrollo y la expansión de su propio horizonte mental (puerta 42 – el Aumento). Eso hace que 3 de sus activaciones nodales estén apuntando hacia el centro de la Raíz y que sea alguien profundamente abierto a absorber el estrés de quienes le rodean en relación a esos impulsos primarios asociados a la supervivencia.

La configuración de su Nodo Norte en la puerta 42 es parte del único formato de energía presente en el diseño de los mamíferos, que, dicho sea de paso, es el que controla nuestra vida onírica. Desde la perspectiva de Freud, la especie humana parecería ser un tipo extraño de ‘mamífero romántico’, cuya verdad profundamente reprimida solamente osa revelar su verdadero rostro cuando la personalidad está profundamente dormida. Sus musas creativas eran obviamente agudas y llenaban plenamente la copa de su visión.

Su Sol de Personalidad en la puerta 2.4 activa la más ‘Yin’ de todas las fuerzas – el Receptivo – donde la dirección de la vida vive encerrada en la esencia misma del principio de la forma. Su línea 4 tiene la clave de la ‘Secretividad’, y su subtítulo reza así: “Más que modestia, la habilidad de preservar la armonía a través de la discreción”. Todas las cosas que habrá tenido ocasión de saber y de las que mejor no hacer mención.

Todo esto está aderezado con lo que probablemente sea el más grande de los chistes que revela el diseño del genio; el diván. Su Sol de Diseño está en la puerta 13.6, la puerta humanitaria del ‘escuchar’ y la línea del ‘optimista’. No es de extrañar que encontrara lo que esperaba encontrar en los sueños secretos de sus clientes. Encontró un reflejo fiel de si mismo.

Lo que buscaba Freud no eran conocimientos, ya que de eso disponía en abundancia por sí mismo y de manera intuitiva. Lo que buscaba (escuchando) era un modo de explicar lo que emocionalmente sabía pero racionalmente no lograba estructurar.

En el lenguaje del diseño humano, Freud era lo que llamamos una ‘Esfinge’. Portaba con él la semilla de una nueva dirección que habría de provocar mutaciones profundas en los valores humanos a través de la transformación de los protocolos sociales (sexuales).

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