El Cuarto de Iniciación

“Cuando vives en base a las respuestas de otros, cualquier pregunta que emerja se convierte en una fuente de ansiedad mental y nerviosismo emocional”.

Cada cuarto comienza en una de las 4 puertas que integran la cruz de la ‘Esfinge’, la cual lo provee a cada una de las 16 puertas que conforman cada cuarto de su dirección fundamental en la vida. Al igual que los otros tres cuartos, el de Iniciación también está dividido en dos mitades por una de las 4 puertas de la cruz del ‘Receptáculo del Amor’. Como sugieren las funciones del monopolo magnético que se expresan a través de estas dos cruces tan particulares, el acercamiento o propósito holístico de cada cuarto es procesado consecuentemente de manera muy distinta en las primeras 8 puertas del cuarto – que se ven impulsadas a filtrar el programa en concordancia con el propósito holístico que les confiere la puerta de la ‘Esfinge’ que hay al comienzo de cada cuarto – a como es procesado en el segundo grupo de 8 puertas que conforman la segunda mitad del cuarto, donde el sentido del propósito está siendo impulsado por una frecuencia holística que es totalmente distinta debido al magnetismo añadido del amor.

La sola realización de esta diferencia fundamental de la que se nutre el magnetismo de cada una de las mitades en las que se divide cualquier cuarto es ya por sí misma fascinante material de estudios ulteriores, pero en este artículo me quiero focalizar sobre el modo en que este principio holístico de las mecánicas humanas ha condicionado desde siempre el modo en que nuestra especie ha tratado con la mente racional en nuestro pasado evolutivo, mayormente debido a la ignorancia absoluta acerca de la relación tan profundamente trascendente que la mente tiene con nuestro sistema emocional y con su potencial para el desarrollo de esa nueva forma de conciencia a la que se alude como ‘inteligencia emocional’.

En cierto modo, estas dos mitades de cada cuarto pueden ser vistas como una variación propia del modo en que los principios YIN y YANG condicionan de manera muy distinta la orientación holística del propósito intrínseco a cada cuarto. El modo en que esta polarización fundamental se manifiesta en cada uno de los 4 cuartos se evidencia en el paralelismo que hay en todas las terceras líneas de los ocho hexagramas que componen cada una de las dos mitades del cuarto.

Pues bien, para ilustrar esto de manera más detallada, tomemos este principio binario del YIN y del YANG, y veamos el modo en que se manifiesta en el cuarto de la Iniciación, que es por donde el Sol está transitando ahora mismo y desde donde nos baña diariamente con sus corrientes de neutrinos, Si te fijas en la estructura del trigrama inferior de los primeros 8 hexagramas de este cuarto de la Iniciación, comenzando por la puerta 13, verás enseguida que se construye a partir de una combinación bioquímica de líneas que definimos como YANG-YIN-YANG, mientras que los 8 hexagramas de la segunda mitad del cuarto, comenzando con la puerta 25, se construyen a partir de unos fundamentos YANG-YIN-YIN.

Es un dato bien conocido que la tercera línea representa el modo en que se ‘materializa’ la naturaleza de cada hexagrama en la experiencia cotidiana y en tiempo real. Si vuelves a fijar tu atención en los trigramas inferiores que se repiten en cada una de las dos mitades de este cuarto, y contemplas la diferencia que hay en sus terceras líneas, verás enseguida que son muchas las cosas que van asociadas a las cualidades YIN y/o YANG a través de las que el género humano ha abordado su relación mental con la vida como un todo. Si consideramos que el YANG representa la pureza y la fuerza del ‘Espíritu’, mientras que el YIN encarna la fertilidad de la ‘Forma’, siguiendo la lógica más simple se deduce fácilmente que la primera mitad de este cuarto representa la relación que la mente humana ha tenido siempre con el ámbito del Espíritu (anclado en el cuarto precedente de la Mutación), y que la segunda mitad del cuarto revela la relación que la mente humana ha tenido siempre con el mundo de la ‘Forma’ (léase, ‘Civilización’ que es el cuarto siguiente).

Como la dirección que imbuye con su propósito el potencial de la mente humana en este cuarto está enraizada en la puerta 13 – la Comunidad de los Hombres, puerta del ‘Escuchar’ – que es la vía de transmisión para las ideas y creencias del pasado, podemos asumir que la mayor parte de las resistencias que oponen los seres emocionales a dejarse arrastrar por las convenciones sociales, se debe a que la experiencia emocional que tienen de sí mismos no parece concordar nunca con las expectativas creadas por los dogmas que heredaron de sus antepasados, ya que no hay ningún código moral fijo que se pueda adherir a las emociones de un ser humano. Tal es la pureza del poder que tiene la ola emocional como motor que ha impulsado desde siempre el desarrollo tanto de la homogeneización de la consciencia colectiva del género humano como de la potenciación del genio individual diferenciado. Y es que, las criaturas racionales que siempre hemos creído ser, ahora estamos tomando conciencia de que más que racional, nuestra inteligencia básica solamente se transforma en conciencia cuando sabemos definirnos individualmente como criaturas ‘sintientes’.

Con semejantes premisas mentales, las preguntas surgen natural e inevitablemente, como bien nos reflejan los niños, y la presión de esas dudas iniciales tiende a morder más hondo en la carne de nuestro ‘fuero interno’ a medida que vamos verificando que lo único que nuestra experiencia personal puede confirmar es la absoluta falta de certeza que tenemos en la base de nuestro propio espíritu. Puedes ver por el número de activaciones que tiene, que el centro dominante en la primera mitad del cuarto es el siempre inestable y profundamente volátil Plexo Solar que, en su intento de encontrar claridad en el procesamiento de la ola emocional, solamente puede dramatizar las dudas existenciales (puerta 63) que se alzan en la mente humana cuando está asustada y/o esperanzada y en la percepción objetiva sólo hay ausencia de ‘verdad’ en el ‘aquí y ahora’.

Tal es la condición humana que sigue alimentando la combustión de nuestro espíritu dentro de nuestro fuero más interno según vamos respirando y absorbiendo el mundo que tenemos a nuestro alrededor desde el instante mismo de nuestro nacimiento. Todos hemos estado allí. Esa conciencia es una fuerza interior que nos revoluciona (49), nos hace aferrarnos a su fuego (55), define a nuestros amigos y a nuestros enemigos (37), nos desborda disparando nuestras ansiedades acerca del futuro (63) y nos aboca a la dolorosa contemplación de la fragilidad de nuestra propia soberanía sobre nosotros mismos (22), hasta que nos obliga a saltar ciegamente a un vacío de expectativas imposibles de satisfacer (36). ¿Alguien quiere o necesita más formas de combustible para la formulación de preguntas? Toda emoción contiene una pregunta a la existencia, por eso no puede ser nunca la base cierta de nada.

Echemos una ojeada ahora al potencial de que la verdad pueda ser encontrada en las respuestas, y permíteme que me tome un respiro aquí y me ría hacia adentro antes de continuar. No tiene sentido preguntarse ¿por qué?… como si las preguntas tuvieran por fuerza que ser una fuente de miedos y ansiedades, en lugar de un combustible para la potenciación de una inteligencia sensorial holística que está orientada exclusivamente hacia la comprensión de la imagen global de las cosas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué todos los seres humanos se han hecho las mismas preguntas una y otra vez durante milenios? La respuesta es simple, y es que, obviamente, no son muchos los que alguna vez hayan logrado pensar por sí mismos de manera original sin toparse de lleno con las resistencias externas y la posible exclusión social como consecuencia del rechazo y de la condena moral, ¿no es algo que todos sabemos ya? Y si todas las preguntas provienen de un pasado que aconteció antes de que nosotros hubiéramos nacido, entonces ¿qué valor real pueden tener las respuestas que encontramos en la vida? Si todavía te preguntas por qué antes me sonreía, acaso este sea el mejor lugar para intentar explicarme. Considerando que acaso la mayor de todas las mentiras la tengamos en la respuesta que nos dice que la vida ya tiene ‘un propósito implícito’ que le otorga Dios o cualquier ‘divinidad’ alternativa, porque esta suele ser la ‘carta de comodín’ que la puerta 25 – La Inocencia – juega a su antojo para interpretar el supuesto ‘propósito implícito’ de la vida (me río de nuevo) del modo que mejor conviene a sus intereses personales, para poder seguir controlando a los demás desde la simple asunción de su pretendida superioridad moral.

En el canal de Iniciación que da nombre a todo este cuarto – y que es el único canal que se define cuando se combinan las 16 puertas del cuarto en el cuerpo gráfico – podemos ver tanto la luz como la oscuridad de lo que significa formar parte de una especie mental tan extraordinaria como la nuestra. Es precisamente debido a que tenemos una mente que nos permite procesar el más sofisticado código de comunicación que jamás haya existido en la historia de la evolución, que experimentamos tanto el inmenso potencial para la conciencia auto-reflectante que pone a nuestra disposición, como experimentamos también su profunda y confusa subjetividad, y las limitaciones tan profundamente dolorosas que puede conllevar en cuanto al potencial de manifestarse directamente en el plano de la forma.

Ahora bien, dada la naturaleza del potencial místico de este canal, es aquí donde los seres humanos caemos más fácilmente en el autoengaño de proyectar nuestra propia conciencia holística sobre alguna ‘divinidad’ que condiciona todas las ‘elecciones’ mentales que realizamos para nosotros mismos, o peor todavía, caemos en la megalomanía de creernos los únicos seres humanos que tienen el derecho natural de legítimamente pensar y hablar en nombre de todos, diciéndoles lo que tienen que elegir sin son inteligentes o quieren realmente serlo.

Es un repertorio que va desde decir a otros lo que ‘tienen que ver’ y las cosas que tienen que tener en cuenta en todo momento en relación a su propio futuro – nada menos – (17), lo que han de comer y el modo en que se han de vestir, además de las cosas que han de mantener siempre controladas (21), aquello por lo que han de competir mentalmente y luchar ante los desafíos si quieren merecer el respeto de los demás (51), la manera en que han de crecer y madurar en la vida (42), las dificultades y limitaciones que han de superar (3), las cosas de las que han de sentirse responsables y saber ocuparse de ellas (27), hasta llegar, finalmente, a las verdades con las que se han de identificar plenamente para poder definir ‘quién creen ser’ (24). [imagen 9] Si examinas la anatomía básica de este conjunto de 8 puertas en el cuerpo gráfico, resulta obvio que esta segunda porción del potencial de la mente humana tiene un andamiaje muy distinto en la naturaleza de los centros implicados, como distinta es también la naturaleza del propósito que potencialmente puede ser realizado a través de cada una de ellas cuando se gestiona correctamente el propio diseño individual en la vida cotidiana.

Pero si las combinamos en los términos más simples para referirnos a los centros implicados, se revela claramente que esta segunda mitad del cuarto de la Iniciación está dedicado al uso de la mente racional (Ajna) para competir por los recursos del poder y de la energía (Sacral), y también por la inteligencia básica y fundamental para poder controlarlos (Ego/Ser). Uf, déjame tomar otro respiro aquí… ¿A dónde han ido a parar todas las preguntas? ¿Quién tiene tiempo de pararse a pensar cuando llegas aquí? Al menos, todo es racional, ¿no es cierto?
Sí, cierto que lo es… pero esa lógica de ‘piloto automático’ es muy engañosa, porque la lógica es el camino de la vida, mientras que lo que determina y define el ‘camino humano’ es el sentimiento, y ese es el motivo de que las razones nunca hayan sido suficiente para nadie. Si miras cuáles son, de hecho, las únicas tres puertas de este cuarto que están ubicadas en los centros mentales (Cabeza y Ajna), queda claramente establecida la predisposición para la homogeneización del pensamiento humano. El nerviosismo y la impaciencia (presión mental) del espíritu cautivo no puede concretarse en ninguna otra cosa que no sea una pregunta aparentemente razonable (63 – Dudas) que no puede nunca ser satisfecha por ninguna respuesta concluyente acerca de nada, porque sus preguntas nunca se refieren a ‘lo que es’, sino a lo que ‘podría ser’.

Sin embargo, ‘lo que es’ y ‘lo que podría ser’ están siempre tan lejos lo uno de lo otro como el ‘ahora’ lo está del mañana, de manera que tuvimos que desarrollar la capacidad material para codificar el ‘tiempo’ antes de poder recrear la realidad virtual. No cabe duda de que la mente humana es un instrumento de medición para aprender a definir la relación singular que tenemos con nuestro entorno, pero ¿cómo podríamos jamás realizar esto sin todas esas referencias del pasado a las que llamamos condicionamientos? Y ¿qué queda de nosotros si nunca logramos diferenciarnos de ellas?

La galopante ansiedad mental acerca de ‘lo bueno y lo malo’ que podemos encontrar en la pretendida certeza conceptual de la que hacen despliegue las puertas 17 y 24, se debe mayormente a la supuesta responsabilidad que perciben a la hora de aplicar sus teorías a las cinco otras puertas (coloreadas en rojo) ubicadas justo entre estas dos en el mandala del Rave. Asegúrate, por favor, de echar una ojeada al gráfico de más arriba, porque se trata de detalles de la mecánica cuyo impacto puede ser chocantemente revelador. La puerta 17 pretende servir a la humanidad cuando intenta responder las preguntas de la 63 acerca de ‘lo que podría ser’, convirtiéndolas en una opinión subjetiva y prejuiciosa acerca de lo que, en consecuencia, ‘debería ser’.
Resumiendo, se puede decir que todo el propósito de formar parte de una especie mental es un proceso en el que, sin poder sustraernos a él, aprendemos a ser observadores de nuestra propia experiencia, midiendo y reflexionando constantemente acerca de las muchas maneras en que todas las ondas se transforman en partículas con el paso del tiempo… y es que, como una vez le escribí a Ra: “Parece que sea todo un simple juego de monopolos”.

Lo más extrañamente divertido de todo esto es que mientras la mente del no-ser ha estado haciendo esto desde el comienzo de los tiempos, el potencial para la realización de una verdad propia, capaz de potenciar la conciencia única y diferenciada de un individuo, siempre estuvo ahí, a la distancia de un solo paso hacia atrás (24 – Retorno). Desde ahí, el foco de tu atención pasa de estar fijado sobre lo que supuestamente ‘debería ser’, a estarlo sobre la realidad material (YIN) que da sostén a verdades que son evidencias ante tus propios ojos.

La única posibilidad de que la mente racional alguna vez llegue a ocupar el lugar que legítimamente le corresponde en nuestras vidas como instrumento para la comunicación verbal, comienza por la premisa de saber cuál es la pregunta que realmente marca la diferencia para cada uno a título individual. ¿Te das cuenta de lo que esto significa en relación a la importancia del dilema mental que acompaña las mecánicas de tu tipo de diseño? Dicho sea para acabar, la respuesta de Ra a mi mensaje de monopolos decía: “Sí, Alok, sí”.

Alokanand Díaz

Newsletter

Recibe las últimas novedades

Quiero suscribirme