El Proyector y la Conciencia Diferenciada

Como el 80% de seres humanos son de tipo energético, en el mundo homogéneo del No-Ser el hecho de tener un diseño de Tipo no energético es un hándicap natural a la hora de encajar en los patrones de ‘normalidad’, que inevitablemente ha de ser compensado con el desarrollo de una inteligencia ‘superior’ a la de la mayoría, una inteligencia con suficiente capacidad estratégica como para que otros se quieran someter voluntariamente a la identificación con ella.

Es decir, si no tienes músculo, entonces trabájate el cerebro. Como quiera, esta ‘leve’ diferencia en la predisposición cognitiva de los proyectores supone un desafío directo a las limitaciones inherentes a la inteligencia estratégica de los seres humanos, un desafío que es consecuencia directa del proceso evolutivo de nuestra especie. Cuánto más lejos miramos en nuestro pasado evolutivo, más músculo individual era necesario para poder sobrevivir, pero hoy vivimos tiempos en los que basta con un simple clic del ratón para poner muchas cosas en marcha e incluso eliminar ciertos obstáculos. La capacidad de coordinar datos y personas ha pasado a ser mucho más fundamental para nuestro éxito social que la capacidad individual de imponerse a otros por la fuerza, no importa de qué tipo de ‘fuerza’ estemos hablando.

A lo largo de toda nuestra historia evolutiva desde la emergencia del lenguaje, hemos venido desarrollando el potencial colectivo de nuestro cerebro social, algo de lo que los seres humanos de tipo Proyector se pueden beneficiar más que ningún otro, para enseñarnos luego a los demás la manera más efectiva de aprenderlo. Están aquí para absorber todo tipo de información a su paso a medida que van creciendo, porque cuando encuentran la base en la que todas las fuentes de información de las que han bebido se juntan, se establece una síntesis interior que transforma la base individual de su entendimiento, un entendimiento que luego pueden ofrecer a los demás en forma de conciencia viva a la que en Diseño Humano nos referimos como ‘autoridad externa’.

El verdadero potencial del Tipo Proyector reside en la diferenciación de su conciencia individual, y no en la simple acumulación de datos en la memoria. Generalmente se trata de grandes recolectores de información que ciertamente son de los mejores a la hora de organizarla de un modo que sea fácilmente asequible. Están aquí para aprender a nutrir la fuerza de su propio espíritu, que es la chispa misma del genio que anima su naturaleza profundamente receptiva y sensible. Ese genio natural que da vida a la inteligencia intrínseca de su forma es consistentemente reconocible en la fuerza vital que está definida en su diseño individual, y no es otra cosa que un potencial natural para encarnar una forma de conciencia muy específica entre muchas otras de las que disponemos.

Aquí mencionaré sólo algunas para ofrecer una idea más clara de lo que estoy diciendo: el potencial para desarrollar el entendimiento a través de la propia experimentación con el gusto, o de hacerlo a través del análisis y de la comparación de formulas colectivas, o de hacerlo a través de la interacción directa en la experiencia compartida con otros, o el potencial de desarrollar claridad acerca del deseo a través del reconocimiento de los sentimientos, o la capacidad de desarrollar claridad a través de los recuerdos del pasado, a través de la secuencia de los cambios en el colectivo humano a la que llamamos historia, o el potencial de desarrollar la intuición, la pasión y la inspiración. Todas estas son diferentes formas de conciencia que emergen a partir de ciertos aspectos muy específicos de nuestra naturaleza humana y, por sí mismas, todas representan la capacidad de proyectar una fuerza vital energéticamente pasiva con plena conciencia de sí misma y de su presencia en cualquier circunstancia mundana.

Imagen 2La presencia sólo puede ser ‘reconocida’ o no. La presencia es algo con lo que los demás se pueden encontrar, porque no es nada más que un simple estado del ser; el estado natural del ser de un ser humano cuya personalidad está despierta. Despertar es el primer paso para llegar a tomar conciencia plena de uno mismo. Lo que sabemos del Tipo Proyector es que está aquí para focalizarse sobre el otro, pero sigue siendo el propio Proyector quien quiere saber quién es ese otro ser humano que tiene enfrente y con el que está tratando. Al fin y al cabo, en la espera por una invitación, la pregunta que surge naturalmente cuando alguien se acerca a ti es: “¿Quién eres tú, y qué quieres de mí?” Eso es todo lo que se requiere; presencia.

Dado que es un aspecto de su naturaleza con el que nace, el Proyector ha absorbido un montón de información a lo largo de su vida, pero es información que ha estado integrando incorrectamente al haberla absorbido con la mente condicionada de un ‘falso’ tipo energético que intenta alcanzar la cima del ‘top ten’ de los súper-esclavos para que le den el reconocimiento como ‘Genio’ de la conciencia homogénea. Es muy probable que haya desarrollado toda clase de formas de conciencia que no están enraizadas en sus propios dones naturales. Puede que haya aprendido muchas cosas que son beneficiosas para los demás, pero que nunca lo acercarán siquiera a sentirse reconocido por ser quien realmente es.

La amargura del Proyector no se debe a que no obtenga reconocimiento; de hecho, obtiene más reconocimiento social que ninguno de los otros 3 tipos, pero en muy raras ocasiones se trata del reconocimiento por algo que se corresponde con quien realmente es. Recibe reconocimiento a cambio de lo que ‘hace’ por los demás, por sus contribuciones materiales mucho más que por su conciencia. El hecho de ser de Tipo no energético hace que su necesidad de ser reconocido por otros sea muy real, lo cual no tiene porque necesariamente representar un problema. A nuestro alrededor siempre hay más gente que la que necesitamos ¿o no? La persona de Tipo Proyector tiene que saber evitar convertir el hecho natural de necesitar a otros en un problema de codependencia, porque no lo es; la realidad es que hay siempre muchos candidatos alternativos. Sería como convertir en un problema el hecho de necesitar aire para respirar. Si se quiere, se puede llegar a hacerlo, pero la verdad es que solamente necesita esperar por aquellos que son apropiados para ella.

Imagen 3¿Qué otro puede ser correcto para un proyector que vive identificado con lo que no es, o si está amargado por no ser lo que piensa que debería ser? Es la distorsión del resentimiento en la frecuencia de su fuerza vital la que ha ido amargando el espíritu del Tipo Proyector, ya que lo único que realmente le ha importado desde siempre es ser reconocido por ser quien realmente es. Sin embargo, la mayoría de los que pertenecen a este Tipo nunca ha logrado ser reconocidos en base a su naturaleza de Tipo no energético, y eso hace que sigan expresándose de un modo en el que no pueden dejar de excusar y justificar las inconsistencias en su despliegue de energía y en su disponibilidad.

El Proyector dispone de una conciencia penetrante que busca el punto más débil en sus interlocutores, y que opera a través del propio mecanismo existencial con el que su aura interactúa con las auras de quienes tiene a su alrededor, porque su naturaleza no está hecha para penetrar a los demás directamente con su energía. De hecho, es el Proyector quien está diseñado para ser penetrado energéticamente por otros, algo que le permite sentir el impacto diferenciado de la energía envolvente de cualquier Generador que penetre en su aura. Su función es discernir lo que hay de único en la frecuencia energética de cada Generador, para volver a soltarla y desentenderse de ella cuando ya es ‘suficiente’; es decir, sentir la diferencia entre un aura y otra sin aferrarse a ninguna de ellas. Obviamente, si uno está diseñado para ser un ‘parásito’ de la energía de otros, no puede permitirse el apego hacia ninguno de sus anfitriones. Todo lo que uno puede ser es un invitado en sus vidas. Esto no significa que tenga que comerse todo lo que le sirven, precisamente porque es un invitado. Tampoco tiene que comportarse de manera convencional, porque si ha seguido el protocolo establecido por su estrategia y autoridad interna, le estarán tratando en concordancia con el huésped único que es. La cuestión al final siempre es si sabrá cuánta interacción es suficiente para evitar que la interdependencia se convierta en codependencia.

El Proyector está aquí para reconocer quién se siente ‘bien’ y quién se siente ‘mal’ sin que nadie tenga que decir nada. Para cuando llega a preguntarse conscientemente a sí mismo: “¿Quién eres tú?”, ya sabe mucho más de lo que es capaz de estructurar mentalmente, porque está sintiendo la frecuencia particular en la vibración de la energía que recibe del otro, y eso le permite saber, sentir o simplemente reconocer que su interlocutor se siente con ánimo bajo, aún cuando esté expresando lo contrario. Si es consciente, sabe inmediatamente que la persona no está en contacto consigo misma, o simplemente no sabe cómo gestionar sus sentimientos de un modo más traslúcido y creativo. Luego, sabiamente observa cómo la otra persona lleva a cabo el juego del No-Ser en su vida, conocedor de que la sabiduría no es algo que jamás le haya llegado fácilmente a los seres humanos.

Todos necesitamos integrar el No-Ser en la vida de nuestra personalidad, porque ese es el único modo de saber mantenemos conectados con la dimensión material de nuestras vidas. No es necesario que nos dejemos poseer por él, pero sin el No-Ser no sabemos cómo interpretar lo que está sucediendo en el mundo material que nos rodea. Nuestro No-Ser es donde todos albergamos nuestro potencial para la sabiduría.

Imagen 4Todos los seres humanos están heridos en su espíritu, porque todos han tenido que someterse a unos condicionamientos que crearon una división entre el cuerpo y su propio espíritu intrínseco, imponiendo la identificación con la propia mente racional que no hace sino ahondar en esa herida del espíritu con cada nueva generación. El poder condicionante de la civilización ha tenido y tiene un impacto distorsionador sobre nuestra conciencia individual, indefensos e incompetentes como nacemos todos los seres humanos. El Tipo Proyector está aquí para saber de dónde proviene esa herida, y cómo puede ser curada en cada uno de nosotros, porque está diseñado para penetrar a los demás y conocerlos a pesar de y más allá de las apariencias. Es por eso que es tremendamente importante que siga su estrategia en todo momento, porque es lo único que puede garantizar que la interacción áurica se desarrolle ‘uno a uno’.

Si alguien me invita a algo, esa invitación no tiene nada que ver con nadie más que conmigo. Uno a uno. Yo te invito a ti, o tú me invitas a mí. Las invitaciones no son nunca para todo el mundo, sino que son siempre personales, ya sean formales o no. Ambas pueden ser agradables, pero son muy diferentes. Las invitaciones no llegan fácilmente, especialmente las verdaderas, que son aquellas que puedes rechazar diciendo simplemente: “No, gracias.”, sin que luego haya castigos o represalias de ninguna clase. Si hay castigo por rechazarla, entonces quiere decir que no era una verdadera invitación, que se trataba de algo que ocultaba otras expectativas, algún tipo de demanda oculta que distorsiona el espíritu potencial del vínculo.

La fuerza de un Proyector depende de la integridad de su espíritu. Sin embargo, ser fuerte de espíritu en un mundo donde el espíritu brilla por su ausencia, significa que tiene que hacer un trabajo psicológico muy arduo en su fuero más interno, para poder guiar a otros a través de lo que ha sido estropeado en su entendimiento y que limita la percepción que tiene de sí mismo. El Proyector está diseñado para ver y sentir muchas cosas cuando está con otros y, aún así, mantener su boca cerrada esperando hasta que alguien le pregunte algo. Cuando hace esto, deja de ser percibido como un simple pistolero verbal que siempre habla pero nunca actúa, sino como alguien que tiene conciencia propia y tiene algo que decir que no es homogéneo. Cuando espera por la invitación de otro para expresarse, deja de ser alguien que utiliza el lenguaje y la razón como la inmensa mayoría; para quejarse de algo y/o alguien e indirectamente liberar parte de la rabia, de la frustración y/o de la amargura que lleva acumulada. Cuando toma conciencia de sí mismo, el Proyector deja de querer hablar para todos, porque sabe que la verdad sólo nos concierne de manera individual. Eso hace que se comunique más eficazmente cuando lo hace con una persona por vez que cuando intenta comunicarse con todo el grupo.

Esto es lo que conlleva vivir siendo alguien de Tipo Proyector en la vida cotidiana, pero es algo que requiere que se sepa identificar quién marca una diferencia en la propia vida. Es preciso que el Proyector ponga todo su ser y el foco de su mente en intentar entender las relaciones que mantiene con las personas que marcan una diferencia en su vida, porque ese es el único modo en el que puede ir profundizando en los conocimientos que maneja en su conciencia hasta hacerlos suyos. Ese es el camino que lo ha de llevar al éxito cualitativo que es la firma natural de este Tipo humano. El Proyector está aquí para transformar nuestras ideas y opiniones acerca del verdadero valor y significado del éxito, que es intrínseco al hecho de sentirte reconocido y respetado por lo que eres, y no por lo que tienes o aparentas. Su naturaleza no energética le predispone para forjar alianzas muy sólidas con otros seres humanos, pero no para querer estar siempre disponible para todos. Aunque está diseñado para ser muy abierto en su espíritu, necesita ser selectivo en la forma porque no está equipado para gestionar la presión que conlleva absorber y encauzar la energía del grupo todo el tiempo sin sufrir un rápido desgaste que le puede llevar a caer tan exhausto que les resulte difícil recuperarse. Es preciso que sepa identificar la frecuencia de las energías que son correctas para cada uno, pero es algo que comienza con su capacidad de esperar a ser invitado a la interacción social. La invitación puede llegar de muchas maneras distintas.

Al final, el despertar del espíritu es el reconocimiento de que la vida misma es una invitación – la única verdadera invitación que es para todos – y sabemos que es verdadera porque podemos devolverla suicidándonos en cualquier momento. Es una invitación y podemos hacer con ella lo que queramos si estamos dispuestos a asumir las consecuencias. No hay normas, no hay más límite que los que tenemos en la propia concepción de humanidad inherente a nuestra perspectiva individual, pero no hay límites para la conciencia, ni hasta dónde nos puede llevar. Estamos limitados en la forma, pero la conciencia humana es capaz de crear su propia ilusión única y diferenciada de ser. Eso es la conciencia; nuestra percepción diferenciada de la ‘realidad’ material que compartimos con otros. El Tipo Proyector está aquí para experimentar el éxito de una ilusión diferenciada que no esté restringida por un sentido homogéneo de la realidad, sino que exprese un mundo propio que refleja la esencia de su espíritu individual. Si hay alguien capaz de transformar este mundo es el Proyector, porque no necesita cambiar primero el mundo de fuera, sino que puede crear su propio mundo individual con las personas con las que comparte su vida diaria. Las personas que definen la geometría social de su vida, y que son quienes le ayudan a darle forma; el tejido social a través del cual su sentido del Ser y del propósito le permite sentirse conectado con el resto de la humanidad.

Alokanand Díaz

Newsletter

Recibe las últimas novedades

Quiero suscribirme