El Rostro de San Miguel y “La Justicia Divina”

Como en cualquier otro cuarto, la línea que marca la transición hacia la ‘Divinidad’ que representa los principios unificadores del amor para todo el ‘Cuarto de la Iniciación’ es un indicador muy importante de todos los dilemas humanos sin resolver que proyectan su sombra sobre la primera mitad de cada uno de los 4 cuartos.

En este caso, se trata de la línea 36.6 llamada ‘Justicia’. (‘Justice’ en inglés, palabra con la que Ra solía bromear con su semántica. ‘Just-ice’ en inglés se traduce por ‘Sólo hielo’).

Ocurre que es la línea de mi manifestación emocional que me confiere la percepción del ‘Bufón de Mil Caminos’ que siempre he sido por diseño. Desde ese punto de vista, resulta obvio para cualquier miembro adulto de la especie humana que el llamado ‘Imperio de la Ley’ (enraizado en los miedos a la supervivencia y en la conciencia potencial del centro del Bazo) no puede garantizar la ‘Justicia’ (enraizada en los sentimientos del centro Plexo Solar) entre los seres humanos, porque todos parecen haber nacido con tanto potencial para la ‘bondad’ creativa en convivencia pacífica con otros, como para la rabia destructora y la maldad que amenaza la integración social.

LA LEY DE LOS CICLOS, EN LA CUAL EL DECLIVE ES UN ESTADO NATURAL PERO NO PERSISTENTE

36.6 Justicia

27° 18′ 45″ – 28° 15′ 00″

La supervivencia inevitable de la justicia.

El conocimiento y la fe consecuente en que los poderes de la oscuridad finalmente se destruyen a sí mismos. “Aquellos a quienes los dioses desean destruir, primero los hacen enloquecer”.

La adecuación de la crisis cuando surgen del sentimiento puro.

Un profundo pesar y cinismo que no se ve disminuido por el conocimiento de que la oscuridad se auto-aniquila.

La pena y el cinismo que surgen cuando a pesar de reconocer la adecuación de los sentimientos, la crisis siempre llega.

Este es un mecanismo emocional que está diseñado para manifestar el binario de la naturaleza colectiva de los sentimientos de Paz/Rabia que compartimos como reacción emocional al principio del Placer/Dolor que utiliza los sistemas nervioso y neuronal para programar nuestro cerebro humano desde el mismo momento en que respiramos por nosotros mismos al nacer, la cual no es más que la primera de las muchas crisis que nos esperan en la vida a la que estamos llegando, ¿no es cierto?
Me conmueve profundamente poder afirmar que realmente existe algo que se podría considerar verdadera ‘Justicia’ en esta vida, pero ahora sé también que no es algo que se distribuya a través de la aplicación de las leyes de la civilización. Esto no significa que la ley no juegue un papel esencial en el desarrollo humano, pero la ‘Justicia’ es algo que trasciende con diferencia el ámbito de las leyes humanas, porque está enraizada en algo que no puede ser grabado en la piedra. La línea 36.6 nos revela que la Justicia absoluta es un sentimiento que solamente puede ser experimentado en la fluidez natural de las emociones y en la pureza del sentimiento ante el cambio permanente que subyace a todas las cosas. ¿Pero quién es dueño de sus expectativas cuando se apaga la luz?

La distribución de la Justicia es algo que se manifiesta en la calidad de la vida emocional de los seres humanos, porque las emociones representan el principal motor hormonal de todos nuestros neurotransmisores, y a través del Plexo Solar determinan el equilibrio bioquímico en los sistemas relacionados con el principio del Placer/Dolor en nuestro cerebro. Ninguna cantidad de ‘glamour’, de riqueza material o de conocimientos especializados, puede proteger a nadie de ello. En el mismo intento de evitar aquello que nos provoca desazón y dolor emocional, nos cerramos a las riquezas que pudieran crecer de la capacidad de enfrentarnos a un destino personal. Se podría decir que se trata de una ecuación lógica y clara… en la que cada uno es el último responsable de su propio sentimiento de Justicia. Supongo que depende de cómo te sientes en relación a una existencia que neutralmente se mira a sí misma a través de ti, tanto si te sientes cobijado y protegido como si te sientes roto en el desvalimiento más absoluto de las expectativas fallidas y los sueños derrotados. Somos pasajeros indefensos de la ‘Forma’, y no nos toca elegir, ni nos ha tocado nunca, cómo nos vamos a sentir a lo largo del camino. Ninguno de nosotros, sin excepción… y eso es ‘Justicia’.

Hace que uno casi sienta alegría de que haya un dios en alguna parte, ¿no es cierto? Ay, cuánto rezamos porque hubiera algo que escuchara nuestras plegarias en los momentos de ‘Justicia’, algo más que la dolorosa experiencia de aceptar y rendirse sin elección al plano material y mundano de nuestra experiencia. Probablemente os lleve a preguntaros qué tiene que ver todo esto con el arcángel San Miguel.

Bueno, la ‘divinidad’ de San Miguel viene precisamente a ponerle un fin chocante a toda esta miseria y desesperación humana ante la adversidad, y a trazar una línea imborrable entre aquellos que hacen méritos por ganarse la protección de Dios y los que con su comportamiento animal solamente merecen su castigado divino. Nadie ignora que, en cualquier cultura que miremos, las primeras leyes fueron las leyes divinas. Claro que puedes matar, o deshonrar a tus padres o cualquier otra cosa que te plazca, mientras lo hagas en el nombre de algún dios, o de algún Padre con Espíritu Santo…

Del mismo modo que todavía hay mucha gente que piensa que el miedo es una emoción, en el pasado la mayoría de seres humanos utilizaban el poder emocional de manera estratégica, bien para exaltar o bien para condenar el valor moral de cualquier comportamiento humano. La espada que San Miguel descarga sobre el malvado Diablo representa la batalla moral que tiene lugar en el fuero más interno de cualquier ser humano entre su identidad racional y sus emociones. La perpetuación de esta batalla es fruto de la percepción distorsionada que tiene la mente racional de tener alguna posibilidad de ganarla, cuando sólo la pureza de la emoción es capaz de lavar cualquier mancha en la inocencia mental del espíritu individual (en cristiano se le llama ‘perdonar’).

La verdad es que para cuando llegamos al ‘Receptáculo del Amor Universal’, que no es otra cosa que el amor a la mente y a la conciencia mística que nace con ella, entramos en el ámbito de una frialdad (Justicia – Sólo Hielo) que solamente podemos ver reflejada en el mundo de lo inanimado (Puerta 25 – la Inocencia), y eso es algo que ya no guarda el menor parecido con la intensidad tórrida del campo emocional que apenas acabamos de dejar atrás.

Estamos en el canal de Iniciación, que es el núcleo existencial de esta dinámica mística individual, y define el espíritu generalmente competitivo de la inteligencia humana, siempre a la espera de ser iniciado y reconocido. No hace falta decir que para la mayoría ese reconocimiento nunca llega.

Desde una perspectiva evolutiva, para poder trascender la oscuridad y las limitaciones de nuestra naturaleza animal (Puerta 36 – Cruz del Edén) era necesario crear un nuevo orden que lograra separar mentalmente al ser humano de siete centros de la sombra de sus propias emociones, hasta que las mutaciones sociales provocadas por la revolución industrial iniciada en 1781, y toda la desmitificación llevada a cabo por el avance de las ciencias y de la revolución sexual permitió que las emociones pudieran emerger conscientemente en nuestro horizonte mental. Pero vaya, este artículo no tenía que tratar del potencial emocional de los seres humanos de la actualidad, sino del modo en que la mente racional emergió como expresión de un falso absoluto llamado ‘Singularidad’, del cual nos hemos servido para permitirnos la arrogancia existencial y también la gloria como criaturas cognitivas de crear a Dios(es) que representaran nuestra imagen y cognición estratégica.

La combinación de dos de las cuatro puertas – 25, 17, 21 y 51 – que sirven a esta divinidad en el cuerpo gráfico del Rave crean la definición del canal de Iniciación que imbuye todo el cuarto de la mente de la fiereza de su coraje competitivo por alcanzar el sumo propósito de la excelencia mental. Si le añadimos la voluntad potencialmente manifiesta de la puerta 21 de controlar a la tribu, y lo pasamos por el tamiz de las posibilidades organizadoras de las que dispone la puerta 17 para adelantar el futuro, es predecible que la supuesta racionalidad de la mente homogeneizada de la mayoría de seres humanos no responda a nada más que a aquello que refleja su propio ‘adoctrinamiento’. Es decir, que su percepción de lo ‘bueno’ y de lo ‘malo’ no solo estará basada en generalizaciones de segunda mano, sino que, por supuesto, esas generalizaciones pueden ser revertidas en cualquier momento dependiendo de la conveniencia personal de cada individuo. ¿Os recuerda a alguien? Todos hemos sido condicionados desde el primer día para desarrollar una mente de este tipo a través de los condicionamientos recibidos en los primeros siete años de nuestra vida.

La autocondena intrínseca en el hecho mismo de que querer ser ‘más rápido, fuerte, alto y/o listo de lo que uno es’ es lo único que hay en la raíz de toda la falsa moralidad que sirve de base a todas nuestras comparaciones… con o sin presencia de otros… Este es el rostro de la divinidad en el que el ‘Clarión’ ve lo que es posible cuando la inteligencia humana no se deja distorsionar por los miedos que resuenan a través de su sombra moralista y condenatoria… porque esta es la divinidad que ha dejado tras de sí todas las preguntas e incertidumbres de la fragilidad humana. Esta ya no es una mente que se siente perdida porque todavía no ha aprendido a caminar sobre el mundo.

Este no es el poder de Mitra, donde la mente tiene miedo a no disponer de respuestas concluyentes a nada, porque los ángeles nunca tienen nada que temer, ya que tienen a Dios siempre de su parte. Esta es la mente que guía la expresión de quienes se sienten representantes de algún ‘Bien’ de carácter absoluto, devotos soldados de algún Dios cuyos pensamientos pontifican desde el púlpito de su superioridad moral. ¿Os recuerda a alguien?

Una cosa es la divinidad ‘emoción-mental’ de Kali, que no dispone de ninguna prédica clara con la que adoctrinarte, y se ve ‘obligada’ simplemente a destruirte y se acabó, porque considera que el espíritu humano que es víctima de su propia animalidad no puede ser educado, y otra cosa es la mente-emoción de Mitra, que no puede dejar de preguntar: “Oye, pero tú… ¿estás seguro de algo?”. Pero aquí tenemos una mente pontifical que no alberga dudas acerca de su capacidad de convencerte del valor absoluto de la palabra de su Dios sin necesidad de tener que destruirte. Es más, se puede permitir ofrecerte la elección entre la salvación divina o la condena eterna a una vida sin Dios en el infierno de tu primitiva ignorancia. Ay, los estragos de la falsa inocencia.

Es aquí donde el programa evolutivo es responsable de que el tema de la ‘Justicia’ nunca llegara a estar definido por la simple condición emocional en la vida personal de cada ser humano, sino que adoptara cualidades morales de carácter divino, representadas por la espada y la balanza que San Miguel porta en sus manos en la mayoría de sus representaciones icónicas. Este rostro de la divinidad representa la oposición suprema entre las fuerzas del ‘Bien’ y del ‘Mal’, donde la mente humana tiene el potencial de iniciarse a sí misma a través del impacto potenciador de sobrevivir al ‘Shock’ de las ondas cerebrales más inesperadas.

Es a través de esta cualidad del ‘centrarse’ que conlleva el canal de Iniciación (51/25) que hemos llegado a establecer valores universales absolutos relativos al ‘Bien’ y al ‘Mal’, y se los enseñamos a los niños en todas las escuelas que existen sobre la tierra. Esos mismos valores universales son los que han servido de base para cualquier forma de jerarquización de la responsabilidad moral en el modo en que las tribus humanas (21) se han organizado (17) desde siempre para el progreso de la civilización.

Para que Dios pudiera resultar el ganador de esta falsa batalla, su palabra había de llegar a todas las ‘almas’, y por ello necesitamos crear su ejército de ángeles y al arcángel San Miguel como su jefe y absoluto comandante. Los pájaros son criaturas naturalmente agresivas, y tanto Ra como la mecánica de las cosas me enseñaron a no permitir jamás que ninguna criatura con alas me dijera lo que tenía que hacer, ni cómo ‘debería’ o ‘no debería’ sentirme respecto a mi propia condición humana. En este sentido, los ángeles son realmente opuestos a cualquier forma de despertar o rendición en la personalidad humana.

Alokanand Díaz

Newsletter

Recibe las últimas novedades

Quiero suscribirme