La Ilusión de Ser y las Medias Verdades del No Ser

Todo en el diseño humano –todo en la ciencia en general– está orientado a desmitificar nuestras medias verdades, y en eso el diseño humano es un sistema que es terminal para la mente. Es decir que si quieres, puedes pinchar todos los globos de tus medias verdades y que no quede ningún globo de ninguna media verdad, ni siquiera de una verdad entera, porque cuando la verdad es entera no es un globo y no es algo que puedes contar, no es algo que posees, no es algo que tienes; es algo que… ‘te’ ocurre. De ahí que la información del Diseño Humano tenga un valor práctico que no te ofrecen los sistemas esotéricos; te dice cómo tratar con lo que te frustra en el día a día, no te dice cómo tratar con tu verdad directamente, ya que no puede haber verdad diferenciada mientras la frustración sea la que determine la toma de tus decisiones. Lo que te dice el Diseño Humano es que tu frustración está basada en la mentira de tu identificación con lo que no eres, que en realidad, si operaras correctamente, tu verdad sería la expresión de una verdad de la satisfacción de ser quién eres y hacer lo que amas, pero como nunca has operado en concordancia con tu naturaleza, tu mente no te ha permitido conectar con algo que es tan natural en ti, que cualquier intento añadido por llegar a ella, en realidad te aleja cada vez más de ti.

El verdadero ser no es previsible y no se puede leer de un gráfico, por muy buen analista que seas; la verdad no está en el diseño sino en la conciencia del individuo, y la conciencia del individuo está ligada a su circunstancia. Su verdad será la que sea dependiendo de la circunstancia en la que se encuentre, y será una verdad
diferente en cada momento. Lo que sí es predecible son sus mentiras; las medias verdades con las que tenderá a identificarse y las consecuencias de ello sobre su vida y sobre la conciencia que tiene de sí mismo. Si es un Generador que se identifica con las medias verdades de su mente condicionada, su frustración es lo único previsible, en la medida en que inevitablemente va a hacer una gestión pésima de su energía y de su capacidad de respuesta sacral.

Este es un sistema mecánico diseñado para que tú veas quién eres realmente, cuando no queda ninguna capa de medias verdades con las que identificarte. Cuando tu verdad está basada en lo que es evidente para ti en la percepción consistente que tú tienes de las cosas. Lo que tú ves con tus propios ojos cuando ya no intentas concordar necesariamente con los supuestos de los demás, cuando no intentas concordar siquiera con tus propios supuestos, porque lo único que te interesa ya es la verdad ‘a pelo’, sin profilácticos de ninguna clase.

Cuando hablamos del potencial del ‘Despertar’ de la personalidad humana, no nos referimos al despertar que te lleva a algún plano ‘superior’ de la existencia. Más bien se trata de un despertar que te permite tomar conciencia de tu propio ser y de tu presencia en el más bajo de los planos humanos, que el de la lucha diaria por la supervivencia, y poder decir: ¡Vaya peli! El plano mundano de la existencia, pero con una conciencia vertical de pasajero de la forma… eso es… ¡otra cosa! Es distinto vivir en base a lo que eres, que vivir proyectándote continuamente a través de los miedos de tu mente condicionada, que no son expresión de nada más que de todas las memorias de posibles traumas emocionales que albergas en tu sombra.

Mucha gente dice que el Diseño Humano es determinista; parece que te condenara a unas limitaciones inalterables, que ‘eso es todo lo que hay’ y que ‘eso’ es algo malo porque conlleva una limitación –cuando en realidad es una bendición–. Cuando en Diseño Humano se dice que NO TIENES ELECCIÓN, lo que se está diciendo es que todos tus intentos por ‘mejorar tu vida’ están destinados a fracasar, mayormente a hacer que empeore tu calidad de vida, porque todo lo que tú crees que marca una diferencia en ‘tu vida’, en realidad no es tu vida, sino la de las carencias que se ocultan en tu ‘sombra’. Es sólo lo que conoces de ti, es lo que liga a tu circunstancia, pero no es ‘tu’ vida. Y no puede mejorar cuando tomas decisiones con la mente, porque la vida que estás intentando construir con la mente no es para alguien como tú, sino para quién serías si no fueras tú. El Diseño Humano corta de raíz todas las ideas que tu mente tiene acerca de lo que supuestamente ‘sería’ mejor, porque si no dejas partir todo lo que crees que sería mejor ¿cómo vas alguna vez a tratar directamente con lo que simplemente ya es? Si no tratas con lo que ya es, ¿sobre qué base estás construyendo lo que ‘sería’ mejor? Sobre una base imaginaria ¿Cómo va a crecer nada por sí solo si la base es imaginaria?

Sólo cuando plantas la semilla de tu energía, de tu conciencia, de tu presencia en aquello que ya es, la vida se ocupa de todo lo demás. Igual que se ocupa de que crezcan las plantas, se ocupa de que aquello en lo que inviertes tu ser crezca y vaya a algún sitio, porque la base sobre la cual comenzaste no es imaginaria, sino que es una base elemental. No teórica. Si eres cualquier Tipo que no sea un Manifestador e inicias, es como plantar una semilla en el cielo; no va a crecer, no puede crecer. En cambio, cuando respondes a algo que no habías imaginado, estás plantando tu semilla en la tierra, en los elementos de lo que es y de lo que hay en el momento mismo en que respondes a ello, y cuando pones tu energía en sintonía con los elementos de la vida, la vida de los elementos se ocupa de todo.

El Diseño Humano se focaliza sobre la mente de los seres humanos y ¿qué tienen los humanos en la mente? La mente de todo Generador tiene frustración a raudales “¿Qué hago para quitarme de encima la frustración?” ¿Qué tiene un proyector en la mente? Amargura; “Todo lo que hago no sirve para nada, nadie me hace caso. Parece que me escuchan pero luego no hacen lo que les digo.” ¿Qué tiene un Manifestador en la mente? Rabia; “¿Qué hace este idiota aquí? Pero ¿tú no te puedes apartar, no ves que vengo?” ¿Qué tiene un reflector en la mente? Desilusión, un pozo de desilusión que contamina todos y cada uno de sus pensamientos.

Otra cosa es posible, pero hay que quitar la escombrera del medio y nadie la puede quitar por ti. Todo el mundo está buscando la vía rápida de la gratificación instantánea. Esto no es gratificación instantánea. No te condicionaron en un solo día, tampoco lograrás de-condicionarte en un solo día. Esto es un modo de vivir, es un modo alternativo –realmente alternativo– de vivir. Vivir sin estar sometiéndote al imperio de tus razones cada vez que tienes que tomar alguna decisión. Es saber cómo sr tú mismo sin necesidad de razonarlo todo, permitiéndote actuar por la simple
Medias Verdadesdeterminación de tu autoridad interior. La determinación que proviene de tu propio saber acerca de lo que es correcto para ti y lo que no, sin necesidad de filtrarlo a través de tu mente racional. Es otro modo de determinar lo qué es real para ti en cualquier momento dado. O conviertes esto en tu manera de vivir, o nada nunca cambiará en la percepción que tienes de ti mismo.

En la mente racional todos hemos aprendido a alinearnos con un tiempo lineal que no es el nuestro, sino que es el tiempo que marca las dinámicas del mundo material. Eso nos mantiene ‘ligados’ a un estado de ansiedad mental permanente, en el afán de ser normales, o al menos de parecerlo, y de buscar sin encontrarlo el sitio que deberíamos ocupar en ese mundo de
‘normalidad’. Hay un mundo mejor para ti, y lo llevas puesto, porque es el tuyo y existe solamente para ti. Te tienes que alinear con él a través de tu forma, no a través de la mente. Y es a través de la experimentación con tu forma cómo detectas las formas que son adecuadas para ti, y no sólo las humanas. Las formas que te atraen porque son de tu gusto, tu propio sentido estético de la forma, el tuyo, no el supuestamente ‘normal’. No el que supones que es mejor o peor que el de cualquier otro. Simplemente tu propio criterio diferenciado, y la vida que comienzas a construir a partir de decisiones tomadas en base a tu propia forma. Esa así como tu verdadera vida se va creando a sí misma y va tomando forma. Va cobrando una forma que ya no tiene nada que ver con lo que te frustraba, ni con todos tus intentos por huir de ello.

Se trata simplemente de dejar de definirte en base a lo que no eres y nunca fuiste (en base a lo que está sin definir en tu diseño), y de tomar decisiones en base a tu definición que es la base de tu propia fuerza vital; que es donde tu naturaleza es orgánica y te sostiene de manera consistente. No necesitas de tu circunstancia para que tu definición siga siendo tu definición y te sostenga; porque lo es y lo hace con consistencia en todas las circunstancias.

Cuando decides y determinas cómo te mueves en el mundo y con qué o con quién conectas a partir de tu propia forma, comienzas a construir una vida en el plano de la forma que refleja tu verdadero ser, una vida en la que te ves reflejado y en la que no hay nada que cambiar, ni nada que mejorar, porque todo es un reflejo exacto de quién tú eres. Sólo tienes que dejarte ser como eres, y los otros –las demás formas– serán los adecuados para ti, y tu vida empieza se desarrolla entonces en base a lo que es natural para ti.

Mientras tanto, el mundo sigue siendo mundo, y la gente sigue corriendo detrás de aquello de lo que cree carecer, aunque en realidad ninguno de nosotros carezca realmente de nada; si tienes vida no careces de nada. Todo depende de nuestra capacidad de apreciarla y de gestionarla en base a lo que es, y no a lo que aprendimos a imaginar que debería de ser.

La buena educación sería educar a los niños en cómo gestionar su propia vida desde el comienzo mismo. Para gestionar tu propia vida tienes que saber gestionar la conciencia binaria de tu propia naturaleza antes que ninguna otra cosa. Si no conoces tus propios límites y/o no los aceptas, entonces tampoco importa cuáles sean tus dones. Si no aceptas tus límites, tus dones acaban manifestándose como una distorsión que te deshumaniza, ante ti mismo y ante los demás. Sólo desde la aceptación de tus límites pueden tus dones –cualesquiera que estos sean–, encontrar un modo de realizarse y manifestarse humanamente en este plano material de nuestra existencia. No hace falta ser superior a nada ni a nadie, no hace falta que el mundo sea distinto a como es para que tus dones innatos se realicen si reciben la nutrición correcta desde que llegas a este mundo. Todo nos ocurre dentro de ciertos límites, porque es la propia forma que habitamos la que limitándonos impone la potenciación de una perspectiva diferenciada de la vida y de todas sus cosas. Es la propia forma que habitamos la que determina tanto nuestra limitación como nuestro potencial humano.

Por otra parte, es preciso comprender que donde hay frustración, hay también potencial para la sabiduría, que donde hay rabia hay también potencial para la sabiduría, que donde hay amargura hay también potencial para la sabiduría y para la trascendencia; una sabiduría que no está sujeta a clichés, y que no tiene nada que ver con las ‘frases hechas’ que se le podrían aplicar a cualquiera. Una sabiduría que se expresa en la práctica, en la gestión que haces de tu propia vulnerabilidad en el encuentro con el mundo que hay a tu alrededor. Al fin y al cabo, eso es para lo que debiera servir
la sabiduría. Una gestión sabia de tu vulnerabilidad es una gestión sabia del hecho de que eres humano, y que –por muy listo que seas– nunca puedes dejar de ser humano sin hacerte daño a ti mismo. Nunca dejas de ser tan humano como todos los demás.

Cuando te relajas en tu forma, encuentras ese lugar de observación que se podría llamar “no mente”. Si habéis meditado alguna vez en vuestra vida, entonces habréis visto que hay dentro de nosotros un lugar así que hace las veces de ‘observatorio’; es una forma tan pura que uno no puede quedarse a vivir allí, no en este mundo. Ni tampoco es cuestión de irse a ningún monasterio para poder estar lo más cerca posible de esa pureza de la ‘no mente’. Nosotros los humanos no somos una especie de ‘no mente, sino todo lo contrario.

Somos de hecho una especie ‘mental’, y la mente por tanto no es el verdadero problema. Por sí misma, la mente representa un don, sólo se convierte en un problema cuando la educan para usurpar funciones que no le corresponden. Eso es lo que ha estado haciendo la humanidad desde siempre, y eso es lo que ha convertido a los seres humanos en tontos útiles para la evolución, siempre visto desde un contexto estrictamente darwiniano. La mente no es el problema, el problema está en la gestión tan pésima que hacemos y que hemos hecho siempre de ella.

Si contemplamos el mundo material que sostiene la mal llamada ‘civilización’, es fácil constatar que se rige por razones, aunque sean siempre las razones del poder marcando las mismas diferencias homogéneas entre ‘ganadores’ y ‘perdedores’. Eso evidencia que la mente racional, aunque presuma de ser el mejor gestor posible de los recursos humanos, en realidad todos sabemos que se le da fatal: las desigualdades en la distribución de los recursos materiales son insultantes. A la mente del no-ser le fascinan las diferencias; y aunque lo que vende sean supuestas ‘igualdades’ (ese es el ideal) en realidad eso nunca es lo que hace ni lo que determina su agenda siempre estratégica.

El Sistema de Diseño Humano es un modo de sintonizar con la verdadera condición humana, particularmente en el ámbito de la conciencia individual. Nuestra condición es una condición de indefensión e incompetencia. Indefensión ante nuestra propia naturaleza, ante nuestros propios miedos, ante nuestras pasiones, ante nuestra ignorancia casi infinita, ante la limitación de una perspectiva que no nos permite darnos cuenta siquiera de lo ignorantes que somos. Indefensos. Es un modo absolutamente herético de ver qué es eso que llamamos un ser humano, de investigar lo que significa ser humano sin una base de supuestos previos, para saber por ti mismo lo que se puede esperar de un ser humano y lo que no, cuando comienzas a contrastar todos los supuestos que siempre manejaste acerca de lo que consideras natural en el ser humano con lo que determina tu propia experiencia y experimentación con las mecánicas de tu diseño.

Alokanand Díaz

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